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Turismo en la Región Lambayeque
TUMBAS REALES
Introducción

En abril de 1987, un pequeño equipo de arqueólogos peruanos asumieron la responsabilidad de salvar e investigar el santuario arqueológico de Sipán, frente a su violento saqueo y destrucción, un destino trágico que amenaza y afecta permanentemente el patrimonio cultural del Perú. La intervención se inició bajo las difíciles circunstancias de una intervención policial y con escasos recursos brindados por instituciones y empresas identificadas con la cultura. Pocos meses después, el exhaustivo trabajo de campo permitía la recuperación científica de la llamada Tumba del Señor de Sipán, el primer contexto funerario intacto de un gobernante del Antiguo Perú que mostraba al mundo de hoy toda la magnificencia y una invalorable información sobre el nivel de desarrollo, organización y pensamiento religioso de los Moche o Mochicas, una de las más importantes culturas pre incas.Tras el impacto y entusiasmo del descubrimiento venía la responsabilidad de preservar este importante tesoro cultural del Perú para las futuras generaciones, así como presentarlo digna y adecuadamente al mundo.

El primer paso que significó desarrollar óptimas técnicas de registro y recuperación en el campo, fue resuelto por nuestro equipo. La segunda tarea nos obligó a solicitar el apoyo de la comunidad internacional.El apoyo de Alemania y España permitió salvar la urgencia de estos trabajos e instalar un laboratorio en nuestro país.

Evidentemente que la más difícil de todas las responsabilidades frente a la magnitud del descubrimiento arqueológico constituía su conservación y presentación definitiva en un ambiente digno que reúna las mejores condiciones técnicas y calidades museográficas, finalmente adoptamos el reto de un gran edificio que combine una arquitectura original y de personalidad peruana con una museografía que exponga con todas las seguridades y didácticamente una de las páginas más importantes de la historia del Antiguo Perú, necesaria para sustentar la identidad de los peruanos de hoy, promover nuestra herencia cultural y convertirse en un centro de interés cultural y turístico que impulse el desarrollo de la región. Este museo debería constituirse así en un Museo-Mausoleo y santuario de nuestra cultura.

El Museo está terminado y, a nombre de todos nosotros, sólo nos cabe la inmensa satisfacción del deber cumplido frente al país y la memoria de nuestros antepasados.
 
 
 
 

Primeros Hallazgos

 
 

Superadas las circunstancias de las primeras acciones y el enfrentamiento con la localidad, los trabajos de campo debieron iniciarse con procedimientos simultáneos de prospección y excavación. Como es de suponer, las labores estuvieron centralizadas en la plataforma menor, donde oportunamente habia sido detenido el saqueo y destrucción. Un indispensable levantamiento topográfico graficó la conformación del terreno mediante curvas de nivel cada 50 cms., detallándose también la ubicación, dimensiones y profundidad de las perforaciones clandestinas

Después de evaluar el severo disturbio se ha intentado intentando desarrollar una excavación cuidadosa y exigente en sus aspectos metodológicos, manteniendo especial cuidado en la ubicación contextual de cualquier rasgo arquitectónico y sus materiales culturales asociados. Para efectos del registro arqueológico el monumento fue cuadriculado en unidades de 10 x 10 mts., partiendo de un punto ubicado al centro de la plataforma alta desde donde se proyectaron los ejes perpendiculares que rigen, hasta hoy, la remociones en Sipán. Dentro de esta red de cuadros, se localizó con exactitud todo hallazgo o elemento arquitectónico, incluyendo su posición vertical en alturas absolutas.
Paralelamente al registro sistemático, nuestro equipo efectuaba la limpieza y examen de la tumba violentamente saqueada que según los testimonios directos y evidencias se encontró emplazada a! fondo de un profundo hoyo irregular de 3 mts. de diámetro y 7 mts. de profundidad, ubicado al lado Nor-Este de! nivel platafórmico superior. Al momento de la intervención de los arqueologos, los saqueadores y pobladores que hurgaban los escombros en la boca de la tumba, habían revuelto y cubierto parcialmente el fondo. El trabajo original de limpieza sólo pretendía retirar el materia! suelto para examinar las características del repositorio funerario, afectado en todos los niveles por minaduras laterales.

 
 
 
SEÑOR DE SIPAN
 
El Descubrimiento
 
Por mayo del mismo año 1987, después de significativos hallazgos periféricos en la plataforma superior, las cuidadosas prospecciones arqueológicas localizaron un repositorio de ofrendas con más de 1,300 vasijas y luego en el mes de junio, se comenzaba a excavar el relleno de tierra que cubría una gran fosa cuadrangular abierta por los antiguos Mochicas en la plataforma de adobe para una magnífica sepultura, cuya existencia los arqueólogos presentían.
 
 

Tres metros abajo del borde de la Tumba , las cuidadosas excavaciones científicas localizaron el esqueleto de un hombre joven con un escudo en el antebrazo izquierdo y los pies amputados. Era una especie de soldado guardián puesto para custodiar la tumba y el indicio definitivo de lo que sería el más importante descubrimiento de la arqueología peruana de las últimas décadas.Cincuenta centímetros más abajo se encontraron las huellas desintegradas de 16 vigas de algarrobo que formaban el techo de la cámara funeraria.

Ligeramente debajo y al centro, surgían entre la tierra, cintas de metal que originalmente habían sujetado la madera de un ataúd Al descubrir la forma de un ataúd, los arqueólogos entendieron que estaban excavando el primer entierro de estas características de toda América. Penetrar dentro de esta caja significó un verdadero trabajo de cirugía, pues el contenido se encontraba en capas comprimidas por la masa del relleno y su desplome cubrió la cámara funeraria. Súbitamente, entre los sedimentos apareció el perfecto y enérgico rostro en miniatura de una escultura de oro que parecía mirar también a los absortos arqueólogos que la develaban después de 1,700 años. En el relato de la excavación, Walter Alva, dejando a un lado la frialdad científica, recuerda que esta visión “fue el momento de un instante eterno que jamás olvidaremos”.

 
 

Alrededor del fardo funerario, originalmente envuelto en mantos de algodón, se encontraban muchas conchas de Spondylus traídas desde aguas ecuatorianas y muy apreciadas en los ritos del antiguo Perú. Progresivamente se fueron develando estandartes cuadrados con figuras humanas de cobre laminado, representando un personaje con los brazos y puños en alto que volvió a aparecer al centro de un hermoso relieve dorado sobre una lámina en forma de “V” a manera de brazos extendidos con las palmas abiertas. Cubriendo los huesos de la cara estaban un par de ojos de oro, una nariz y un protector del mismo metal que debió cubrir la parte inferior del rostro. Dos livianas narigueras de oro se encontraban cerca del rostro. El cráneo reposaba sobre un plato del mismo metal.

 
 
 

Miles de pequeñas cuentas cilíndricas de concha blanca, roja y anaranjada formaron un total de 10 pectorales, dispuestos sucesivamente sobre el pecho, las piernas o debajo del esqueleto. Varios tocados desintegrados forman una especie de abanicos de plumas con mangos de cobre. Cientos de cuentas turquesas, de apenas 2 mm ., integraban los elegantes brazaletes del Señor. Sobre el pecho fueron apareciendo dos filas con un total de 20 frutos metálicos de maní, 10 del costado derecho eran de oro y la otra mitad de plata. Este primer indicio de una simbólica dualidad o biparticipación resultó una importante constante entre los objetos rituales del entierro; así, un lingote de oro reposaba sobre la mano derecha y otro similar de plata en la mano izquierda. La derecha sujetaba también el más importante símbolo de su poder y jerarquía terrena: una especie de cetro y cuchillo coronado por una vistosa pirámide invertida de oro, con relieves representando un jefe guerrero ricamente ataviado, imponiéndose militarmente sobre un prisionero

 
 
 

En la mano izquierda había también un cuchillo de plata con la misma representación en escultura miniaturista. A la altura del cuello se encontraba también un collar de 72 esferas de oro en degradé y sobre el pecho un cuchillo del mismo metal hacia la derecha y otro de plata hacia la izquierda. Representaban la dualidad y el equilibrio que volvían a estar presentes simbolizando el naciente y poniente, el día y la noche, lo puro y lo impuro, la vida y la muerte, el Sol y la Luna , lo positivo y lo negativo y todo lo que siendo opuesto, resulta complementario. Notablemente el Señor yacía también con esta sugerente orientación, como si el eje de su cuerpo equilibrara las fuerzas representadas. Los pies estuvieron originalmente calzados por sandalias de plata.

 

Los huesos del Señor se encontraban casi desintegrados en astillas y fue una difícil tarea recuperarlos, mediante cuidadosas y dosificadas capas de resina acrílica que los endurecieron, permitiendo retirar la osamenta completa, como si fuera un fósil petrificado. Las miles de cuentas de los pectorales se adhirieron también en papeletas de algodón con resina
Debajo del cuerpo surgió en todo su esplendor la gran diadema semilunar de oro: una hoja de 62 cms. de ancho y 42 cms. de altura que sólo aparecía en la iconografía Mochica, relacionada a los personajes de la más alta investidura que acaparan honores y ofrendas. Debajo de una desintegrada tarima de madera, fueron depositadas dos sonajeras semicirculares de oro, finamente repujados con la representación de una de las más importantes deidades de los Moche: el Ai-Apaec o “Decapitador”, portando en sus manos un cuchillo y una cabeza humana.

 
Apenas unos centímetros al norte estaba un impresionante protector coxal de oro de 45 cms. de altura. Este objeto en forma de hacha, remataba también con la figura de la misma deidad. Otro protector igual de plata se encontraba también cerca y muchos adornos más en cobre, cobre dorado y plumas fueron finalmente retirados debajo del esqueleto del Señor.
 
 
 
Excavando alrededor de los cuatro costados del ataúd vacío, volvía la ordenada disposición simbólica: a la cabeza y a los pies del sarcófago, descubrimos los restos de dos mujeres jóvenes que aún no habían cumplido 20 años al morir; probablemente fueron las esposas o favoritas de su Señor. Una de ellas llevaba una corona de cobre y apuntaba con su cabeza al oeste y la otra estaba en posición totalmente opuesta. Cabeza con cabeza a estas mujeres, y flanqueando al Señor, se encontraban los esqueletos de dos hombres que miraban hacia arriba. Un escudo, tocados de cobre y mazo de guerra señalaban a uno de ellos como un jefe militar. El personaje de la izquierda estaba en posición invertida, con un pectoral de conchas, colgajos metálicos y junto a sus piernas un esqueleto de perro. ¿Acaso el valioso sabueso del señor en sus cacerías rituales? Una tercera mujer subyacía a la primera de la cabecera y un niño de 10 años se encontró sentado en la esquina sur. Es decir ocho osamentas de sirvientes, concubinas y guerreros, rodeaban el ataúd de madera conteniendo los restos del principal ocupante de la tumba envuelto con sus atuendos, ornamentas, tocados y emblemas de oro, cobre dorado y piedras semipreciosas, que son un verdadero compendio de exquisito arte y técnica metalúrgica.
 
 
 
 

 

 
Ubicación
 

Se conoce como Sipán a un pequeño centro poblado y sus áreas circundantes ubicados en la sección media sobre la margen meridional del Valle de Lambayeque o Chancay, pertenecientes a la empresa azucarera Pomalca. Sipán es un topónimo conocido en los antiguos documentos coloniales de la región. Evidentemente tendría su origen en la extinta lengua mochica-lambayecana bajo la probable forma de SIPANG. Su probable alteración, limita conocer el verdadero significado que podría referirse al culto lunar o un centro de poder (Si=Luna, Sec=Señor) Casa o Templo de la Luna o de los Señores.

Cabe mencionar que las áreas vecinas albergaron también grandes concentraciones poblacionales prehispánicas testimoniadas por los complejos arqueológicos de Pátapo, Saltur y Collique. Sin embargo Sipán y el Complejo de Pampa Grande se encuentran entre los monumentos mochicas más extensos y representativos. En las faldas y cerros cercanos se aprecian extensas áreas de viviendas, otras edificaciones y restos de fortificaciones que enfatizan su importancia estratégica. Entre los campos de cultivo se distinguen también más de 20 estructuras de adobe que debieron integrar el santuario.
 
 
 
 

Contexto Social

 

La crisis económica y política que vivía el país por los años 1986-1987, fue el campo fértil aprovechado por los traficantes de piezas arqueológicas para promover el saqueo generalizado de los monumentos y cementerios prehispánicos de la Costa Norte , verdaderas bandas de huaqueros y saqueadores asolaban los yacimientos arqueológicos de la región.

 
 

A fines de febrero de 1987, el tranquilo pueblo de Sipán fue alterado por una verdadera “fiebre de oro”, decenas de campesinos hurgaban la tierra en busca de fragmentos metálicos, sobre las faldas de una antigua plataforma de adobe donde días antes un audaz grupo de ladrones de tumbas habían profanado y saqueado la rica tumba de algún personaje importante de la antigua cultura Moche o Mochica, situación que se dedujo al examinar una parte de los objetos requisados por la policía en casa de uno de los integrantes de la banda.La policía de Chiclayo en una sorpresiva y oportuna intervención, dispuesta por el general Carlos Ruiz y conducida por el coronel Edilberto Temoche, logró recuperar más de dos decenas de objetos arqueológicos, entre los que destacaban algunas impresionantes cabezas de oro.
La inmediata inspección de Walter Alva, director del Museo Arqueológico Brüning, permitió establecer que estos singulares ornamentos de oro, procedían de tumbas recientemente saqueadas, en una plataforma del monumento conocido como “Huaca Rajada”, ubicada en las proximidades de Sipán.

 

Los primeros salarios para los obreros, se pagaban con fondos del Patronato de Cultura local y el programa estatal del PAIT.
El inicio de los trabajos de investigación arqueológica estuvieron marcados por una tensa situación de amenazas y agresiones verbales, puesto que, por desconocimiento, muchos pobladores se sentían con el derecho de saquear y de vender los restos de nuestros antepasados.
Paralelamente, se buscaban otros auspiciadores para mantener una larga campaña. Cervecería del Norte, subsidiaria de Backus, fue la primera empresa nacional que apoyó directamente estos trabajos, luego vendría el apoyo de National Geographic a través de la Universidad de California, en convenio con el Instituto Nacional de Cultura, la Fundación Heinz y otros pequeños aportes.

 
 
AN
 

El Sacerdote

 

Explorando el extremo sur de la plataforma funeraria, los arqueólogos localizaron los bordes de otra cámara funeraria un poco más pequeña.
Era el verano de 1,988, cuando se reportó un relleno similar a la tumba del señor, de 4 x 4 m por lado, bajando en el, a 2.40 m se encontró una cabeza de llama, pocos centímetros más abajo el entierro de un varón adulto en posición

extendida, decúbito dorsal con la cabeza hacia el norte, enterrado en ataúd de caña, 14 huellas de mate, una cerámica con mango y corona de cobre. A este individuo también le faltaban los pies, era el guardián, 73 cm . más abajo se pudo definir las vigas de algarrobo desintegradas que techaban la cámara, parecieron las cintas de cobre en las cuatro esquinas del que fue un ataúd de tablas de 1.85 por 0.95 m ., más pequeño que del Señor, El ataúd se encontraba originalmente forrado por una tela burda cubierta de pintura roja.

Debajo de las impresiones de la tapa se encontraban residuos del primer tejido de algodón que envolvió al fardo funerario. Luego venían decenas de pequeños discos de cobre probablemente cosidos a otro textil desintegrado que parecía un manto recamado, decorado en su borde inferior por una hilera de conos. Sospechamos que podría corresponder a un estandarte o a una prenda que cubría las osamentas desde los hombros hasta debajo de la rodilla. El personaje principal se encontraba extendido y con la cabeza hacia el sur.
 
 
 

Hacia ambos lados del cráneo, se encontraban dos grandes orejeras circulares de cobre dorado decorado en triángulos y esferas en una sola pieza laboriosamente calada y repujada. Sobre el mosaico de turquesa se adicionó una fina lámina circular de oro con relieves granulares y una pequeña cabeza central del mismo metal repujado representando un rostro de ojos almendrados, boca replegada y orejas. La imagen fue fijada mediante diminutos clavos y grapas. Apenas deslizada del rostro, en la parte baja se encontraba una nariguera ovalada y bimetálica de oro y plata. La parte de oro, ubicada hacia la derecha del personaje, mostraba en su trabajo de repujado y calado la representación de un guerrero portando porra, escudo, tocado y nariguera, acompañado de un personaje más pequeño con los brazos levantados y vestimenta sencilla.

 
 

Una copa de cobre dorado junto a la mano derecha, elemento que nos permitió definirlo como el Sacerdote.Por su gran tocado de lechuza y la copa de cobre junto a la mano derecha, ambos objetos representados en el arte Mochica, se utilizaban en la ceremonia de sacrificio . Lo que sugiere que pudo ser el Gran Sacerdote de Sipán. Que vivió en años 220 D.C. Era un varón adulto de 40 años como promedio al momento de su muerte, de 1.60 m . de estatura, sus huesos eran largos y no tenía signos de tener enfermedades. Las ofrendas de cerámica son 90 aproximadamente.

 
 
 
El Viejo Señor
 

En un corte central al sur de la plataforma, se encontró la tercera tumba real. Estudiando las características arquitectónicas de la construcción, se descubrió una tumba intacta, ubicada a seis metros de profundidad y asociada a la primera etapa de la plataforma. Al constatarse el contenido y complejidad del ajuar funerario, su ocupante fue denominado “El Viejo Señor de Sipán”, en mérito a su evidente rango y mayor antigüedad.

En los niveles superficiales y dispuestos en una simbólica formación, se encontraron vasijas representando guerreros, ocho personajes con los brazos amputados y cántaros simples.

 
 

Por debajo, vuelven a descubrirse restos desintegrados de madera que formaban techos de depósitos de ofrendas. El anuncio de otra tumba real en algún lugar de este amplio espacio.

Las ofrendas consistentes en cientos de vasijas, restos de comida y huesos de llama, se disponían en pequeños y ordenados recintos de adobe. Las imágenes representadas son personajes en actitud de oración. Se observan cántaros simples, un cuenco, representaciones de orantes, personajes con los brazos amputados, zorros antropomorfizados, guerreros y músicos.

No tenía cámara como los dos anteriores, sino que este entierro fue puesto en un pozo simple que medía 2.60 m . de largo y 1.70 m . de ancho. Estaba envuelto en estera de fibra vegetal y varios envoltorios de textil, los cuales se habían descompuesto casi totalmente por el tiempo. Donde en los primeros niveles se pudo definir un collar de 10 arañas de oro.

 
 

Después los cientos de piezas de cobre oxidadas por el tiempo y otras fragmentada por la presión de la tierra que las cubría. complicó la excavación e identificación del contexto de la tumba ya que cada fragmento tenía que ser examinado en su lugar para que luego sirviera en la restauración de los objetos. Así se pueden observar un barbiquejo. máscaras, cintos, estandartes con la representación de personajes de cobre dorado Sobre el cuerpo había un collar de 10 felinos (Figura B). Otro era de 10 caritas de ancianos. Sonajeros, un Protector Coxal. Orejeras con lentejuelas. El cetro de 22.6 cm . de alto en el lado derecho, todos estos objetos de Oro. Además se pudo definir narigudas, un cangrejo y felino antropomorfizado, sonajeros esféricos, un pectoral con tentáculos de pulpo, discos, todos de cobre dorado y pectorales de concha spondyllus. Tenía como acompañante una mujer de cubito ventral y una llama.

 
 

Es un personaje de la elite mochica, aún sin la corona como la lleva el Señor de Sipán Gobernó en el año 50 D.C., era un hombre adulto de 50 años como promedio al momento de su muerta, de 1.62 de estatura. Su cráneo estaba roto y aplastado por la presión de la tierra, los dientes estaban bastantes gastados y carecía de caries, la tumba fue excavada entre Julio de 1989 y Abril de 1990. Ambos lados del entierro se pudo hallar 33 cerámicas de forma globular donde en el gollete había el dibujo de zorro y rostros de personas

 
 
 
 
 
 
MUSEOS

MUSEO TUMBAS REALES DE SIPÁN

 

El Museo Tumbas Reales de Sipán, se ubica en la ciudad de Lambayeque a 12 Km . al Noroeste de Chiclayo, que tiene setenta mil metros cuadrados.

Monumental obra inspirada en las Pirámides Moche que exponen y conservan los fabulosos ornamentos de oro con incrustaciones de turquesa y lapislázuli del “Señor de Sipán” y su élite; mostrando las riquezas del señorío Mochica. Destacan también emblemas y atuendos del “Viejo Señor” y el “Sacerdote” considerados obras maestras de la orfebrería Precolombina.

A la gran Pirámide trunca se unen, por el lado izquierdo, cinco prismas y hacia el lado derecho, la rampa de ingreso, y la plaza principal, importante lugar de intercambio en las culturas antiguas.

Ya en la plaza el visitante puede acceder a la Tienda de Souvenirs y a la Cafetería , del mismo modo que a los servicios complementarios: Auditorio, Sala de Conferencias, una plazuela más pequeña en la parte posterior prevista para eventos especiales y un área de computo con la más alta tecnología.

La majestuosidad de la obra se ve resaltada por el color predominante con el cual han sido pintados los exteriores; el Rojo Almagre (según explica el arquitecto Celso Prado Pastor), se eligió este tono porque fue el mismo que se encontró en la paleta Moche en el momento del descubrimiento, en Setiembre de 1987.

El color Amarillo-Crema que lucen la plaza y la rampa es similar al que fuera hallado en las paredes excavadas. Asimismo, el turquesa empleado en los Aluminios de entrada y de salida, que hace alusión a las joyas.

En el interior de Museo, cada pieza (en total son cerca de 500) está iluminada por una luz diferente y parece como si flotaran en el espacio gracias a la alta resolución de los cristales.

El Museo presenta 3 Niveles: El 3er. Nivel a 8 metros sobre la superficie, en él hallamos, una muestra de fotografías y hasta música, elementos que nos remiten al mundo andino.

Al descender al segundo piso nos asombramos ante las joyas del Señor de Sipán que parecen flotar en el espacio, efecto que se ha logrado por la alta resolución o transparencia de los cristales.

En el primer piso está la réplica de la tumba misma y como para dejar impactado al visitante, 34 maniquíes animados en tamaño natural y vestidos a la usanza de la época nos despiden.
 
MUSEO SICAN
 
 

Sicán (Signam o Sian) Casa o Templo de La Luna. Ubicado en la ciudad de Ferreñafe, a 18 Kms. Al noroeste de la ciudad de Chiclayo, inaugurado el 20 de Marzo del 2001, es el resultado de 23 años de investigación ininterrumpida del Proyecto Arqueológico de Sicán, realizado en La Reserva Nacional Arqueológica y Ecológica de Pómac Batangrande.

Este Museo ha sido construido para exhibir la majestuosidad de la cultura Lambayeque, y forma parte de un circuito turístico que incluye otros tres museos más, El Complejo de Huaca Rajada y El Bosque de Pómac, que a su vez, conforman el Gran Circuito Turístico del Norte, que incluyen los departamentos de la Libertad , Amazonas y Cajamarca.

El Santuario de la cultura Sicán de Ferreñafe, es concebido como un nuevo género que tendrá las funciones básicas de informar, exhibir y proseguir las investigaciones científicas de ese reino pre inca Lambayecano, y cuyo objetivo es proteger, difundir, conservar y promover la Cultura Sicán en todos sus aspectos y detalles de la vida doméstica; convertido en un centro de investigación de la antigua tecnología de manufactura de cerámica y metales, cuyo desarrollo abarca el período comprendido entre los años 750 -1150 d.c.

El edificio que emula a una pirámide trunca, fue financiado por el Fondo Contravalor Perú Japón, con un aporte de un millón y medio de dólares.

El recinto cultural muestra dos mil quinientas piezas de orfebrería y doscientas piezas de de oro, producto de 22 años de investigaciones científicas, dirigidas por el Doctor Isumi Shimada, Director del Proyecto Arqueológico Sicán.

El Arqueólogo Japonés descubrió dos importantes tumbas en la Huaca “El Loro”, que forma parte de las trece pirámides truncas, que alberga el bosque de Pómac, rico en especies vegetales y animales silvestres, centro político religioso de la Cultura Sicán.

La tumba Este fue hallada entre el año 1991 y 1992. Y la Tumba Oeste , entre el año 1995 y 1996. Ambas se encontraron geométricamente opuestas al eje central de la Huaca.

En la Tumba Este se halló un hombre principal de 40 a 50 años, acompañado de dos mujeres.

La Tumba Oeste es la más grande excavada científicamente en el Nuevo Mundo, con 10 metros de largo, por 6 de ancho y 15 metros de altura, fue el sarcófago con diversos objetos de oro y 24 individuos, a quienes luego de una prueba de ADN se determinó su parentesco.

El Museo Sicán tiene diez salas de exhibición en las que se muestran diversos aspectos de la cultura Lambayeque, como su vida cotidiana, talleres, geografía, actividades comerciales, religión, iconografía, etc.

Se exhiben ceramios, ajuares y una reproducción en dimensiones reales de las cámaras funerarias encontradas en la Huaca “El Loro”. Uno de los principales atractivos es el sistema audiovisual multimedia, que recrea la vida de los Sicanes y transporta a los visitantes, mil trescientos años atrás para descubrir esta maravillosa cultura pre inca.

El Museo Nacional de Sicán, a la fecha, se ha convertido en la Institución Cultural y Turística más importante de la Provincia de Ferreñafe.

 
 
 
 
TUCUME
EL VALLE DE LAS PIRAMIDES

 

A 1 km . al Este del pueblo de Túcume, 33 km . al Norte de la ciudad de Chiclayo, se remonta 1000 años d.c. Según la leyenda fue fundado por Calac, descendiente de Naylamp.

Está conformado por 26 pirámides, entre las que destacan: Huaca Larga, El Mirador y Las Estacas. Presenta un singular Museo de Sitio inspirado en la arquitectura tradicional de adobe, caña, barro y columnas de algarrobo; contando también con talleres artesanales donde se confeccionan prendas con algodón nativo, cerámica y orfebrería con motivos precolombinos.

Huaca Larga es la construcción de adobe más grande de América, ( 100 m . de largo, 280 de ancho y 30 m . de altura). Las excavaciones realizadas han demostrado la existencia de construcciones superpuestas, de las épocas Chimú e Inca. Banquetas, pintura mural, hornacinas y galerías techadas se alzan frente a la plaza y otros espacios abiertos en la propia pirámide, puede observarse un templo de piedra incaico en la plataforma central del edificio, cuyos muros sepultan a aquellos de pintura mural Chimú.
 
 
 
 
 
 
 
MUSEO BRUNING
 
 

En Lambayeque se encuentra el Museo Arqueológico Nacional Brüning , uno de los pioneros en la presentación organizada de los pueblos originarios del norte de Perú.  En él se expone, justamente, la obra de su fundador, Hans Heinrich Brûning , un fotógrafo alemán que llegó al país a principios de 1870 y por más de 50 años se encargó de retratar la cultura viva peruana, que permanece inmutable como herencia cultural del pueblo en sus fotografías.

El Museo es un hermoso edificio de construcción moderna inaugurado en 1966, gracias al aporte del Gobierno Alemán, habiendo sido constantemente enriquecido con piezas obtenidas en confiscaciones, donaciones y descubrimientos . Está ubicado a dos cuadras del Parque Principal de la Ciudad de Lambayeque. Esta obra nace como fruto de la labor investigadora de varios decenios, de este Peruanista Alemán , quien quedó deslumbrado por nuestras Culturas Pre Incas e intentó reconstruir varias páginas perdidas de nuestra historia.

En los jardines de este hermoso Museo destaca imponente la figura de Naylamp, fundador de la dinastía de Reyes lambayecanos. La fachada muestra un colorido mural con motivos lambayecanos.

El interior del edificio principal es una secuencia de cuatro niveles; entre sus corredores y salones se exponen más de 1,500 piezas arqueológicas, incluyendo una invaluable colección textil y cerámicas; manifestaciones que fueron legados de las culturas Lambayeque, Moche, Chavín, Vicus, Inca y otras. Las piezas más importantes datan de hace 10,000 años, pero además se ha convertido en el albergue temporal de los tesoros de la Cultura Mochica.

En el primer y segundo piso, los visitantes aprecian fotografías de las investigaciones científicas, así como las joyas y la osamenta. El tercer nivel está dedicado al viejo Señor de Sipán ; otro gobernante de menor jerarquía; y en el cuarto piso funciona la Sala Lambayeque. El ambiente más importante del Museo es la llamada Sala de Oro, con más de 500 objetos de orfebrería, verdaderas obras de arte; entre ellas las máscaras funerarias, collares, orejeras, vasos ceremoniales, láminas y obras de filigrana del inconfundible estilo Lambayeque. Figuran también, la famosa Venus de Frías , bella representación de una Deidad Femenina, un Cinturón Ceremonial, un Pectoral de Lentejuelas y una hermosa pieza Ritual en forma de Media Luna. .

En conclusión, desde el Museo se transmite y reitera el mensaje de una sociedad que a pesar de reposar en el pasado vive en el presente.

 

 
El Museo Arqueológico Nacional Hans Heinrich Brüning de Lambayeque, reabrió nuevamente sus puertas al turismo nacional y extranjero, para mostrar nuestro rico pasado histórico mezclado con la moderna tecnología de hoy.
 

Sala de Exposición Hans Heinrich Brüning

Ubicada al inicio del recorrido. En esta sala se aprecia el importante legado arqueológico e histórico de Hans Heinrich Brüning a lo largo de su labor de 50 años de investigación. A través de esta Exposición se descubre la verdadera dimensión de su vida y obra dedicadas fundamentalmente a Lambayeque.

Sala Multimedia

Corresponde al preámbulo del recorrido y cuenta con un espacio para que a través de una proyección multimedia se muestre al visitante el contenido del Museo, así como los temas vinculados a la Región (Cultura, Arte, Tradición, Folklore, Religiosidad, etc.), también servirá eventualmente como Sala de Conferencias y Eventos Científicos.

Sala Introductoria

Área destinada a dar una visión del contenido de la exposición en general haciendo uso de paneles informativos.

 
 

Sala de los Orfebres

En Túcume, el Museo de Sitio es también un atractivo por si mismo. Su construcción fue inspirada por la arquitectura tradicional de las capillas lambayecanas.
Presenta dos salas que muestran la continuidad de la cultura lambayecana, en los aspectos de cocina, vajilla, comidas, textilería y religiosidad. En el museo se puede apreciar un taller de cerámica que usa hornos y reproducen técnicas de 2500 años de antiguedad. El visitante podrá participar reproduciendo o recreando piezas de arqueología y de la cultura local.

Sala de Evolución Cultural de la Región Norte

Comprende el tercer y cuarto nivel en un área aproximada de 220m2, en ésta se resaltar la conservación y continuidad cultural de las técnicas en: música y danza, religión, curanderismo, tradición oral e idioma Muchik.

En la parte central se recrea una escena de curanderismo que es el eje y la parte visual permanente en ese nivel de exposición.

 
 
Además se aprecian recreaciones de técnicas en elaboración de chicha (bebida ancestral mochica) textilería, arquitectura, agricultura, alfarería y pesca. Cada una de estas recreaciones estarán ubicadas dentro de réplicas de vivienda ancestral. En la parte central de la cuarta planta, se aprecia un caballito de totora en tamaño natural y maniquíes en una escena de pesca.

 
 
BATANGRANDE
Cuna de la Cultura Sicán

La Zona Reservada de Batán Grande se estableció el 16 de octubre de 1991, por Decreto Supremo Nº 031-91-ED. Pueblo de Leyenda, ubicado en el departamento de Lambayeque, a 25 Km. al norte de Ferreñafe, distrito de Pítipo, tiene una extensión de 13,400 hectáreas; fue el epicentro de la Cultura Sicán (750 años d.c.), al que se llega desde Chiclayo en sólo 50 minutos.
Nos recibe una singular Plaza de Armas, cuyo centro luce la efigie de Naylamp (deidad Sicán) y en su entorno una máscara funeraria y cerámicos Lambayeque. A su derecha, destaca “La Huaca del Pueblo” rodeada de Batanes, grandes rocas de superficie plana, donde molían los minerales que extraían de yacimientos y socavones; que empleaban en su magistral orfebrería. Es interesante visitar la antigua Casa Hacienda, con su mítico “Cuarto del Rescate”, donde se guardaban Objetos de los Gentiles, que el patrón mostraba a sus huéspedes; al igual que las añejas plantaciones de mangos, donde está aún en pie “El Mango Genitor”, traído desde la India en 1870; padre de todos los existentes en Perú y Ecuador.
Dentro de su área geográfica, se encuentra el Santuario Histórico Bosque de Pómac, con sus algarrobos centenarios con características de relicto natural del género Prosopis y pirámides truncas de adobe, ricas tumbas de los Señores Sicanes, saqueadas en las décadas  de 1930 á 1960; de donde se llevaron centenares de reliquias de oro y plata, que actualmente se encuentran en colecciones privadas, al igual que en Museos Nacionales y del Mundo; considerándose que el 90% del oro precolombino peruano, procede de Batangrande. Este lugar guarda evidencia de ocupación pre-cerámica (5000 años a.c.) y del formativo (1000 años a.c.). La zona alberga diferentes tipos de bosques como los semidensos, las sabanas y los chaparrales.
Las especies representativas son el faique (Acacia macracantha), el sapote (Capparis angulata), el bichayo (Capparis ovalifolia), el cun cun (Vallesia dichotomica) y el palo verde (Cercidium praecox). La fauna está representada por el hurón (Galictis vittata), el puma (Puma concolor), el cuy silvestre (Cavia tschudii). Entre los reptiles, la boa (Boa constrictor ortonii), y una excepcional variedad de aves.
La Zona Reservada de Batán Grande tiene como objetivo principal conservar los bosques de algarrobo y otras especies arbóreas típicas de la costa norte del Perú, y también proteger los restos arqueológicos de la cultura Sicán que allí se encuentran.

 
 
 
 
ALGARROBO MILENARIO
(Guardián del Bosque de Pómac)
Batán Grande: hogar del Árbol Milenario

Reserva Nacional Ecológica, área intangible con una extensión de 5,857 has., ubicada en el camino al Potrero Pomac de Batangrande, distrito de Pítipo, provincia de Ferreñafe, que forma parte de las Áreas Naturales Protegidas por el Estado; donde se ubica el bosque de Pómac y el Complejo Arqueológico Sicán. Constituye un verdadero santuario para los lugareños; su adoración se debe a que se le atribuyen muchos milagros. Siempre se encuentran velas y limosnas en su honor; los devotos lo cuidan y no permiten que le hagan daño, pues los que lo intentaron sufrieron serios accidentes.

Este bosque seco tropical está compuesto de una flora de algarrobos, faiques, zapotes y vichayos. Destacando el árbol milenario (algarrobo), símbolo del Bosque de Pómac. En su fauna silvestre destacan: El huerequeque, ave símbolo de nuestra región, chilalas, chiroques y cuculas. Igualmente mamíferos como zorros, ardillas, osos hormigueros y reptiles tales como: Iguanas, boas y capones.
 
 
 
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