Gran Corredor Biológico Cultural

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Gran Chaparrí

 
 
 

Chaparrí es sin duda el paraíso de la protección y la conservación biológica en Perú. La administración pública debería aprender mucho de la administración privada.
Creada por Resolución Ministerial 1324-2001-AG en el año 2001, Chaparrí fue la primera área de conservación que contó con la opinión favorable de la Dirección General de Áreas Protegidas del Instituto Nacional de Recursos Humanos (INRENA).

Áreas de Conservación Privada, concepto según INRENA

Son áreas de conservación creadas en parte o la totalidad de predios de propiedad privada cuyas características ambientales, biológicas, paisajísticas u otras análogas, pueden complementar la cobertura del SINANPE, aportando a la conservación de la diversidad biológica e incrementando la oferta de oportunidades para la investigación científica, la educación y el turismo especializado. Para el reconocimiento de Áreas de Conservación Privada se priorizan aquellos predios ubicados en las zonas de amortiguamiento de las áreas protegidas de administración nacional. La denominación genérica que se da a estas áreas protegidas es la de “Área de Conservación Privada”, que corresponde a una categoría única. El reconocimiento de las Áreas de Conservación Privada se basa en un acuerdo entre el Estado y el titular del predio a fin de conservar la diversidad biológica en dicho predio por un período no menor a 10 años renovables. El incumplimiento de las obligaciones de este acuerdo por parte del titular del predio determina la pérdida de su reconocimiento como Área de Conservación Privada. En la actualidad, existen las siguientes áreas de conservación privada reconocida: Chaparrí, en el departamento de Lambayeque, Cañoncillo en La Libertad, Pacllón en Ancash.

 



Chongoyape - Chaparri
 
 

Ubicación: Se encuentra en el departamento de Lambayeque, provincia de Ferreñafe, distrito de Chongoyape, y en el departamento de Cajamarca, provincia de Chota, distritos de Llama y Miracosta. El área pertenece tanto a Lambayeque como a Cajamarca; en Lambayeque ocupa los territorios de la comunidad Santa Catalina de Chongoyape. Otras comunidades cercanas son Santa Lucía de Ferreñafe y Yaque. Extensión: 34412 hectáreas.
Biodiversidad
Flora: 122 variedades de plantas útiles (103 géneros y 45 familias botánicas). Destaca el palo santo, el hualtaco y el pasallo.
Fauna:
Lo más resaltante de este lugar es la inmensa variedad de aves: 140 en total:

Matorralero cabeciblanca - Pitajo de Tumbes - Pava aliblanca - Moscareta gris y blanco - Perico cabecirroja - Cucarachero cejón - Chirigüe gargantiazufrada - Urraca coliblanca - Mosquero de Baird - Gorrión de Tumbes - Chotocabras de matorral.

Entre los mamíferos tenemos al venado cola blanca, el zorro andino, etc.
El oso de anteojos, la pava aliblanca y el cóndor real: especies protegidas
Sólo son 400 a 500 los osos andinos que habitan Perú. En Chaparrí, muchos de estos animales son recogidos de circos y otros lugares de cautiverio con la finalidad de reintroducirlos a su medio natural. Muchos de ellos logran el objetivo y llegan a reproducirse en libertad, claro, dentro de los territorios del Área de Conservación. Inclusive llegan a pesar más de lo normal: 200 kilogramos, 40 kilogramos más que el promedio. Sin embargo, en otros casos, osos que han sufrido maltrato severo, como rompimiento de mandíbulas o corte de dientes, simplemente son rescatados para cuidarlos y darles una vida afable hasta su muerte.
En el caso de las pavas, la historia se repite. La especie, declarada ya casi extinta, gracias a un convenio entre el INRENA y la comunidad de Santa Catalina de Chongoyape viene reproduciéndose en el zoo criadero Bárbara D´Achille localizado en Olmos, Lambayeque. De esta forma se han logrado reinsertar a la quebrada de Las Pavas, en Chaparrí, 16 de estas aves. Ahora un total de 350 pavas aliblancas están en condición de silvestres.
El cóndor real volvió a Chaparrí muchos años después de su última aparición por esos lares, y volvió a contar su propia historia de amor. La primera que llegó fue una hembra; la iban a vender en el mercado negro y los ecologistas la salvaron y la llevaron a Chaparrí para su cuidado. Luego llegó el macho, un hermoso ejemplar que noche y día revoloteaba en la jaula pidiendo cautiverio con tal de estar al lado de su amada. Probablemente habían sido compañeros y él la había buscado hasta dar con ella, y ahora que la tenía frente suyo no deseaba perderla, aunque por ello él tuviera que perder la libertad. Fue conmovedor. El guardián abrió la jaula y desde entonces ambos cóndores viven en Chaparrí. Pero no lo harán por mucho tiempo: ni bien logren reproducirse, ambos nuevamente serán liberados.